Janis

Cómplices

 

Me dijeron que en la columna de este mes tenía que hablar de amor. Por lo que les hablare de algo muy importante para mí.

Normalmente no hablo de esto con nadie, —mentira, lo digo siempre que puedo—. Amo Naruto. No sé si lo han visto alguna vez, espero de corazón que sí, porque es una serie que tiene muchas enseñanzas buenas. Y, además; peleas épicas, drama, romance… ni siquiera quiero hacer mención de todas las veces que he intentado hacer los malditos sellos tan rápido como los dedos de cualquier shinobi…  En fin, eso es arena de otro Gaara… perdón, costal. Mencionaba a Naruto, porque a finales de enero intenté ponerme al corriente con los capis que no había podido ver y me encontré con una frase que hizo mucho eco en mi cabeza cuando la leí. —Porque no, no sé japonés, entonces veo Naruto subtitulado—. Le regrese para releerla y anotarla. Versa de la siguiente manera: “Victimas, agresores, público. Por más filantrópico que seas, no eres más que un cómplice.”  Personalmente me dolió leer eso. Casi sentí la piedra chocar contra mi cabeza. Porque tiene toda la razón del mundo.

Todos, absolutamente todos, somos cómplices. Incluso Bono, que lucha contra la hambruna mundial. Sí, hasta Bono es cómplice. ¿De qué? De todos los males que aquejan al planeta: contaminación, tráfico de órganos, de personas… No me mal entiendan, no tengo nada en contra de Bono, ni siquiera quiero decir que él sea cómplice, ¡de verdad! Es solo que, mirando a nuestro al rededor, podemos darnos cuentas de tantas cosas que no están bien, y no importa si eres la víctima, el agresor o el público que presencia todo sin querer o sin mirar en realidad. Eres participe, un coautor más. ¿Cómo dejar de serlo?

Esa idea no ha parado de dar vueltas en mí cabeza. No he podido darle una solución. Lo comente con una amiga y ella me dijo algo que ya había escuchado antes. «La acción más pequeña es mejor que la intención más grande.»

¿Será? Aunque en definitiva esas palabras me ayudan a resarcir mis culpas, siento que al final, no dejo de ser un vil secuaz.

 

 

ENERO

De trincheras y burlones están llenas…

Las redes sociales

El 2016 ha llegado a su fin. Eventos atroces sucedieron en él, dejándolo marcado para la eternidad. No, aunque no lo crean no hablo de las tragedias en las que sucumbió el futbol, ni siquiera mencionare lo que nos sucedió muy cerca de aquí con productos de pirotecnia, o lo que sucede a muchos kilómetros de nosotros, en una guerra que parece, no anunciara su final en el futuro cercano, tampoco me refiero al incremento insultante de la gasolina. No. Lo más triste del año 2016, no fueron las muertes o los abusos… Lo más triste sucedió en nuestros dispositivos electrónicos personales, pues con ellos fue, que se dio el boom mediático a la desfachatez de lo irrelevante. Dejando totalmente de lado, las cosas que de verdad importaban. Ni siquiera diré nombres. Ustedes saben bien de lo que hablo.

La gran mayoría, tienen la fortuna de tener en sus manos un aparatito que funciona a la perfección con una red wifi. El internet se ha convertido para todos en una doble vida tan común como comer, pero, ¿qué tipo de uso le estamos dando a estos instrumentos?, ¿se han preguntado eso?

No quiero ser la tía regañona, pero esto es serio mijos, pónganme atención: La gente piensa que en su FB, puede decir y publicar lo que se le dé la gana. Y es cierto, tienen todo el derecho, ¿verdad? Claro, lo tienen. Pero, deben estar conscientes de que, tienen en sus manos un arma masiva de comunicación. Debemos realizar un filtro, de la información a la que vale la pena, dar RT, like o seguir, indistintamente del contenido cotorro que se vuelve viral del que todo mundo se mofa, incluyéndome.

Los medios de comunicación, nos bombardean con hechos, que no alcanzamos a comprender. No vemos la problemática que representan porque las vías de comunicación, no son las más adecuadas, la información no está completa o simplemente, la falta de empatía nos inunda y dejamos de lado la guerra que está sucediendo afuera de nuestra casa o incluso dentro de ella. Pero chicos, esto, solo debería ser un incentivo más, para exigirnos estar al tiro actualizándonos y generando puentes entre la información y los consumidores de ella.

Iniciamos con un año nuevo, todos tenemos siempre esa pilita extra al principio. Cómo cuando es primer día de clases y haces tus apuntes todos lindos. Los invito a que evalúen un poquito los contenidos que consumen, no porque lo diga yo, sino porque es necesario. El meme cargadísimo tal vez no lo es tanto para quien lo protagoniza. Seamos conscientes, y más importante aún seamos responsables.

Feliz y fructífero nuevo año chicos. ¡A darle!

PD. Esto nunca aplicara con los memes de Peña.

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