TEMA NECEARIO

valentino-velestino

Sentir celos es parte de la naturaleza humana, es una respuesta emocional que ocurre como resultado de un complejo proceso psicológico que nunca es agradable.

Habrá muchas personas que opinen que el amor y los celos, están íntimamente relacionados, y que, quien ama permanece habitualmente en estado de alerta hacia la otra persona, lo que podría parecer hasta cierto punto romántico. Pero, —sí, siempre hay un pero— ¿en que momento, los celos dejan de ser una demostración de amor para convertirse en una de posesividad, completamente dañina?

Los celos se correlacionan con dos factores: dependencia e inseguridad.

De acuerdo a diversos psicólogos contemporáneos, los celos son una respuesta emocional esencial y permanente en nosotros. Tanto en hombres como en mujeres ocurre de la misma manera y esta ligado a una cuestión muy simple: buscar proteger lo que se quiere. Los niños o incluso en los bebés de apenas unos meses de vida presentan esta clase de emoción.

Aunque existen diferentes tipos de celos, desde los más habituales vinculados al empleo, amistad, familia, romance, a los  celos anormales, que rozan la paranoia y las patologías psicológicas. Al final solo son una posibilidad en el carácter de un individuo.

Son el resultado de nuestra inseguridad, nuestra poca capacidad para desarrollarnos como personas independientes, el peso de nuestra calidad como sujetos sociales y en cierta medida, de nuestro profundo egoísmo.

¿Cómo controlar los celos?

Lo importante no es solo aquello que uno siente sino también, aquello que hace a partir de ese sentimiento. Y cuando una persona pone razón a un sentimiento que puede ser tan obsesivo como los celos, también consigue relativizar sus efectos negativos.

¿Cómo conseguirlo?

  1. Tomar conciencia de ese malestar y de cuál es su causa.
  2. No dar vueltas al asunto y despejar la mente con otras actividades: salir a caminar o platicar con algún amigo.

 

En la antigüedad, los celos, fueron adjudicadas a deidades o entidades sobrenaturales e ilógicas, sin embargo, hoy sabemos que la responsabilidad es única y exclusivamente nuestra.

 

¿Cuando es necesario pedir ayuda?

Cuando los celos bloquean la felicidad personal de una forma recurrente y arruinan el bienestar anímico del afectado en momentos cotidianos.

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Los celos representan una de las emociones más naturales o esenciales y al mismo tiempo, una de las más oscuras, dañinas e incómodas que existen.